Consejos para la puesta a punto de tu vehículo antes de las vacaciones

Comienza el buen tiempo y cada vez están más cerca esos merecidos días de descanso y desconexión. Si tus vacaciones se encuentran a la vuelta de la esquina, y sois de los que os gusta viajar en coche, este artículo os interesará. En este post os mostramos qué aspectos debes tener en cuenta antes de hacer un viaje de larga duración con tu vehículo. ¡Presta atención!
 

Comprueba el “triángulo de seguridad”

Comúnmente se hace referencia a este término cuando nos referimos a la suspensión, los neumáticos y los frenos, ya que son los elementos principales para garantizarte un viaje seguro, sin incidentes.
 

Verifica la suspensión

Para ello, suele bastar con hacer una pequeña comprobación apoyándose con fuerza sobre el capó y soltándolo de golpe. En este sentido, si el vehículo sube, estará correcta. Sin embargo, si se eleva pero rebota hacia abajo es recomendable pedir cita en tu taller. ¡No te quedes con la duda! Lo que sí podemos decirte es que los amortiguadores suelen cambiarse cada 50.000 kilómetros.

Echa un vistazo a los neumáticos

En verano aumenta el riesgo de pinchazos y reventones. Las altas temperaturas hacen que el neumático soporte hasta diez grados más que la temperatura exterior, y esto hace que el caucho se resienta y se degrade con mayor facilidad. Por eso, en esta época los expertos recomiendan comprobar la presión de los neumáticos cada dos semanas, y sobre todo antes de viajar. Para saber si las ruedas están en buen estado utiliza MultiCard, una tarjeta del Grupo Autoestático, con diversas funcionalidades, que al insertarla en el dibujo del neumático te indicará si la presión está correcta, o por el contrario tienes que adaptarla antes de circular.  A partir de  los cinco años, debes inspeccionar los neumáticos con más atención, estos pueden durar más años, pero el límite es no dejar que lleguen a 10.
 
MultiCARd® - Es un Profundimetro
 

Alerta a los frenos

El sistema de frenado se suele revisar cada 20.000 kilómetros. No obstante, si notas algo extraño es mejor acudir a tu taller cuanto antes para evitar el riesgo a accidentes.
 

Revisa el alumbrado

El automóvil tiene muchísimas luces, algunas veces se funde alguna y no nos damos cuenta hasta que hay varias estropeadas. Es mejor que revises una a una todas: laterales, traseras e intermitentes. Una vez hayas localizado cuáles fallan, cámbialas. Es aconsejable, aunque no obligatorio, llevar siempre las luces de cruce encendidas para aumentar la claridad en la conducción.

 

¿Funciona de forma adecuada la batería?

Es uno de los elementos que más fallan  o que se cambian con mayor frecuencia. Se comprueban como  mínimo de forma anual, aunque suelen durar alrededor de cuatro años, pero esto puede variar en función de la marca, la conducción o la carga del vehículo. Un indicador de que no funciona como debe es la pérdida de luminosidad de las luces o cuando se producen algunos fallos eléctricos en otros sistemas donde está involucrado este elemento.
 

Asegura todos los niveles

Por último, antes de partir, es importante que revises el aceite, anticongelante, lubricantes, líquido de frenos y refrigerante.
 
Después de estos consejos seguro que ya estás preparado para comenzar un largo viaje. No olvides revisar tu etiqueta de Autoestático para saber toda la información sobre el mantenimiento de tu vehículo, y si tienes alguna duda sobre el mismo, pide cita a tu taller más cercano.



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